El edamame no es el nombre de una planta, sino el de una preparación de la gastronomía japonesa: vainas de soja todavía verdes o inmaduras que se hierven en agua con sal y se sirven enteras.

Ciertamente, el arte culinario japonés ha pasado de ser un gusto de lujo, que se disfruta en restaurantes especializados, a tener cada día mayor presencia en las cocinas de familias de todo el mundo.

La soja (Glycine max) se cultiva desde hace más de cinco mil años, es utilizada como alimento para animales y humanos, y se comercializa y cultiva en todo el mundo.

Siendo de origen chino, hoy en día los mayores productores se encuentran en América: Argentina, Brasil, Estados Unidos, Canadá, Bolivia y Paraguay.

El salto del edamame de los restaurantes japoneses a su presencia como snack en las reuniones, o como acompañante de pastas y otros platos, se debe en gran medida a su fácil preparación, a sus cualidades como alimento y a su delicioso sabor.

Beneficios del edamame

Como indican en varios artículos sobre este producto, no se trata de un alimento milagroso, pero sí con suficientes beneficios y virtudes como para incorporarlo a nuestra dieta cotidiana.

El edamame es una legumbre rica en proteína vegetal, calcio, fósforo, hierro, manganeso, sodio, vitaminas B, C y K, y mucha fibra.

Entre sus propiedades se encuentra la de ser saciante, gracias al contenido de fibras; es decir, que con muy poca cantidad puede quitar el hambre. Es también bajo en calorías, sin azúcar ni grasas, lo que lo hace perfecto para reemplazar snacks menos saludables.

La fibra también favorece el movimiento intestinal, por lo que su consumo es recomendable para aquellos que sufren de estreñimiento. Se le atribuyen también propiedades antiinflamatorias.

El contenido de fibra y la presencia de ácidos grasos omega 3 y 6, contribuyen a la salud del sistema cardiovascular, por lo que es recomendable su consumo en personas hipertensas o con problemas de colesterol.

El edamame, además, contiene isoflavonas, una clase de flavonoide que actúa como antioxidante y beneficia la salud ósea. Las isoflavonas también pueden ayudar a reducir los “sofocos” en mujeres que atraviesan la menopausia.

Cómo se prepara el edamame

Existen varias formas de preparar estas vainas verdes tan parecidas a las judías, que podemos conseguir en la sección de congelados de los supermercados.

La más sencilla es la que describimos al principio: hervir en agua con sal y servir enteras; aunque también se pueden hacer con sal y al vapor. También hay quienes prefieren comer solo la semilla y desechar la vaina.

Una vez hervido se puede saltear, aderezar con semillas de sésamo y servir como snack.

Otra manera de prepararlo es horneado, entero o en semillas, aderezado con sal, jengibre, pimienta cayena y otras especias. No se considera recomendable prepararlo con salsa de soja, pues aumenta la cantidad de sal.

Se puede servir como entremés o aperitivo, o como acompañante de pastas y arroces. Al ser tan sencillo y rápido de preparar, sirve como acompañante de comida para llevar a la oficina o para picnics.

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